LAS 10 MEJORES PLAYAS DEL CAP DE CREUS

//LAS 10 MEJORES PLAYAS DEL CAP DE CREUS

Hay que tenerlo muy claro para decidir cuales son “las mejores playas de”.

Sería imprescindible haberlas disfrutado todas, una a una, varias veces. ¿Verdad? O es así o sino te estarás equivocando. Y luego hay que pensar: ¿las mejores para qué?. ¿Para quién?. Porque no es lo mismo ir con los niños que con la mochila a cuestas, o románticamente con tu pareja que navegando en barquita…

Solo en el Cap de Creus hay 97 playas y calas.  Ni una más ni una menos.

A ver qué te parece mi selección.

 

PLAYAS RECOMENDADAS PARA FAMILIAS FELICES:

 

Cadaqués.

La playa de Port d’Alguer, aún más guapa de noche que de día.

 

            Hay playas que nacieron con un don, con una genética distinta. Son auténticas damas tanto de día como de noche. Modelos de perfección absoluta a plena luz del mediodía y también bajo el brillo de la Luna; embotelladas como las buenas esencias y los buenos vinos: en pequeños recipientes, para mejorar con el paso del tiempo. La playa de Port d’Alguer es un buen ejemplo. Es el broche divino de Cadaqués, un pueblo que –como el buen vino– también mejora con los años. Y la culpa –o bendición, según se mire– la tiene, en parte, la preciosa iglesia de Santa María, que se asoma y destaca entre las casas como si del párroco entre un grupo de niños curiosos se tratara. Pero no es solo fachada: en su corazón esconde uno de los retablos más importantes de Cataluña, uno de los pocos que sobrevivieron a la Guerra Civil. Acércate cualquier día de estos y pasa. Creas o no emociona. Te lo aseguro. Sobre todo al imaginar cómo tuvieron que levantar un tabique para proteger el altar cuando la iglesia se usó como calabozo. Esta casa de Dios también lo fue de los presos… es curioso, ¿verdad? Se tuvo que trabajar también en los días del Señor para volver a levantarla después de que el pirata Barbarroja la hubiera arrasado en 1543. Estas historias son las que de verdad gustan a los niños. Te lo digo yo que aún no he dejado de serlo 😉

Roses.

Playalandia, la playa con la que sueñan todos los niños.

 

Es cierto que la playa de Roses es de arena blanca y fina, con muy poco oleaje, poca pendiente, muy segura y protegida del viento. Pero, ¿y si además tuviese fácil acceso y todos los servicios? ¡Sería genial para irse con los peques! ¿Verdad? Espera, que aún hay más: imagínatela con un club infantil en la arena donde pudieras dejar a tus niños con toda tranquilidad en manos de auténticos profesionales. Podrían quedarse jugando con los hinchables, haciendo talleres de manualidades, teatro, títeres, música, fiestas de la espuma… y todo en un recinto cerrado y controlado, para que tú te puedas marchar tranquilo y relajar en la playa, en el chiringuito o yendo de compras. ¡Y gratis! Pues no es una quimera. ¡Que no! Este lugar existe: es la playa de Roses, que ostenta la marca de especialización en turismo familiar DTF. Ya verás como tú también lo disfrutas.

 

PLAYAS RECOMENDADAS PARA AVENTUREROS:

 

Illa de Portlligat.

La playa de los robinsones.

Foto Illa Portlligat            Este es uno de esos lugares que me han dejado marcado de por vida. Aún sigue estando en mitad de la nada; ahí al frente, aislado de los problemas del mundo. No sé, pero puede que lo tenga idealizado. Será por tantos recuerdos vividos… Porque aquí pasé los veranos de mi niñez. Veníamos todos los años a Cadaqués, a pasar un mes. Un mes que para mi duraba un instante sumergido en esa deliciosa indolencia propia de la edad: yendo de cala en cala, remando con nuestra barquita, pescando, nadando y saltando de roca en roca en busca del más leve indicio de vida submarina. Adoraba explorar, pero lo que más me gustaba era venir hasta la playa del Passatge y cruzar hasta el otro lado, medio caminando y medio nadando, como en el Pas de Trucadors, entre la isla de Formentera y Espalmador. A pesar de los colonos, de los hippies y de los especuladores, la Illa de Portlligat sigue siendo para mi como la Isla de Nunca Jamás, una porción de paraíso salvaje aún por explorar con tres perlas preciosas de arena blanca y pura. Son tres playitas perfectas para entregarse a la meditación, al relax y a la buena vida. Esa que solo se disfruta de esta manera.

Cap de Creus. Mar d’Amunt.

Cala Prona, la playa más codiciada por los pescadores.

 Foto Cala Prona

            Cala Prona es famosa por sus tesoros, la más deseada del Cap de Creus. Posee cualidades únicas, muy valoradas entre los navegantes y, sobre todo, entre los pescadores. Tanto es así que el preciado botín lleva siglos sorteándose y ya es más antiguo que la lotería. El premio gordo son los bonitos, las sardinas y tantos otros frutos del mar que aquí se pesca al menos cinco veces más que en otros caladeros del cabo. La bendición viene de la mano de su orientación y de las corrientes, que arrastran el plancton y otros nutrientes hasta el fondo de esta playa. Cala Prona es el maná tanto para los peces como para los pescadores que hayan sido agraciados con “el gordo”. Hace siglos se ocupaban del sorteo los monjes de Sant Pere de Rodes, pero ahora son las cofradías las que hacen girar el bombo una vez al año. El premio para los que vamos por tierra no está en la meta, sino en el camino, largo y duro para el cuerpo (más de 4 km a pie) pero placentero para la mente y el espíritu. Al final siempre llega lo mejor: chapuzón y refugio, el mismo que se comparte con los pescadores. ¿Probamos suerte?

PLAYAS RECOMENDADAS PARA PAREJAS BIEN AVENIDAS:

 

Far del Cap de Creus.

Cala Jugadora, la playa donde primero sale el sol.

 Foto Cala Jugadora Costa Brava

            Te presento mi pequeño tesoro de aguas turquesas y arena nacarada. Las descubrí cuando venía caminando por el Camí Vell del faro. Me asomé y allí estaban, arropadas por los enebros, protegidas del viento y vigiladas por la gran roca roja y el faro. Son las playas de Cala Jugadora: donde primero nace el sol y donde primero sale la luna. Un paraje amable y risueño, ajeno al paisaje desolado, funesto y castigado por el viento que fuiste observando desde la ventanilla del coche y que tanta angustia te produjo. ¿Verdad que tú también lo has sentido?

Desde aquí tienes a tiro de piedra ese pedazo de roca descarnada donde se aferra el faro del Cap de Creus, esculpido por un prodigioso cincel que lo mismo talla piedras que peina hojas. Adoro culminar la tarde en el bar del doctor Chris Little, que se vino de su Inglaterra natal para montar un restaurante en un cuartel de la Guardia Civil abandonado junto al faro del Cap de Creus. Hoy es la Meca del día de Año Nuevo y el templo ideal para despedir al Astro Rey escuchando músicas de otros mundos (e incluso tomándose un genuino wischy escocès). Pero ven, si puedes, antes de que hayan hecho el agosto…

Cadaqués.

Cala Guillola, la playa de las envidias.

Foto Cala Guillola 

Siempre he dicho que la playa de Cala Guillola es el centro de las envidias. Y no solo porque sea el lugar donde los sueños y los dineros van al por mayor, sino porque aquí se ha venido practicando el arte de pesca a l’encesa (al candil) desde tiempos inmemoriales. Y me explico: A quien se le asignaba esta playa para poder faenar era casi, casi como si le tocase la lotería. Pero hoy son los chalets y sus multimillonarios propietarios (algunos de magnates del petróleo) los que más codicia desatan.

Y ahora déjame que te cuente cómo es eso de pescar con un candil: Según cuenta la leyenda, hace mucho tiempo que un velero se incendió en mitad de la noche. Los pescadores que estaban cercando se aproximaron para salvar a los tripulantes y así fue como vieron que el barco estaba rodeado por miles de anchoas y sardinas. Desde aquel día dedujeron que la luz intensa atraía al pescado azul y comenzaron a faenar teniendo una hoguera encendida en el fester, un tipo de cesto metálico que se llevaba en los barcos.  

PLAYAS “DE AUTOR”: SECRETOS DEL LITORAL PARA ALTERNATIVOS.

 

El rincón secreto de Dalí.

La playa de El Gran Masturbador. Cala Cullaró. Mar d’Amunt.

Fotos Cala Cullaro Dali

Si Dalí levantara la cabeza estaría orgulloso de ver como se ha devuelto la vida a sus magistrales escenarios. Quién lo viera ahí sentado, esbozando sobre el pilón de Cala Cullaró… teniendo al frente esta quimera de aguas turquesas y rocas fulgurantes. Estas peñas, las que dicen ser las más antiguas de Cataluña, son también las más excéntricamente esculpidas por el efecto de los vientos y el paso de los siglos. Todo se debe contagiar… pues fueron, también, la fuente de inspiración de alguna de sus obras más extravagantes, como El Gran Masturbador, concluida en el año 1929, treinta y tres años antes de la polémica construcción del Club Med. ¿No lo sabías? Aquí al lado se construyeron decenas de bungalós vacacionales, en el corazón de lo que hoy es la Reserva Integral del Parque Natural del Cap de Creus.

Dalí pidió al arquitecto Pelayo Martínez que no transgrediera el paisaje, pero no lo logró. Hoy día, y después de muchos años de polémicas, las excavadoras lograron que todo haya vuelto a quedar tal cual estaba en la mirada del genio. Cuando vengas paseando por el zoológico de rocas del Pla de Tudela no dudes en parar y admirarlo, observado por el águila. Es el rincón secreto de Dalí.

Mar d’Avall.

¡Abra cadabra, pata de cabra! Playas sacadas de la manga. En Gandalla, Salt del Mosso…

Foto Cala Gandalla

Es una pena que una de mis calitas preferidas reciba un nombre tan poco honroso: la playa de En Gandalla. Yo prefiero llamarla la niña de mis ojos, mi rincón soñado, le petit paradís… porque de vagamundos harapiento no tiene nada. Soy de la opinión que para disfrutar del mar y del verano mediterráneamente no hace falta gran cosa. Basta una toalla vieja, un bocata de fuet (o de sobrasada untada con el dedo) y una botella de agua bien fresquita, el resto es crearse falsas necesidades. Por eso me gustan tanto estas dos calitas diminutas. Porque son lugares muy humildes que casi nadie conoce, con espacio para tres o cuatro adoradores del sol como tú y como yo; pequeños reductos alejados del mundo que están esperando ser declarados tu república independiente. Me comprenderás cuando las descubras caminando por ese sendero –bucólico como ninguno– entre la mar y el cielo; cuando los árboles, las flores, las olas y la brisa del mar te saluden al pasar reflejando en tu cara los destellos de plata y oro de cada atardecer. Es mi cajita de sorpresas, mis rincones “de autor”, mi selección de calitas íntimas, mi Top Ten particular. Y misteriosas, también, porque tienen la costumbre de aparecer o desaparecer como por arte de magia. Es por culpa de las corrientes. Son caprichos de la mar.

 

PLAYAS RECOMENDADAS PARA NAVEGANTES:

Cap de Creus. Mar d’Avall.

Playa de La Pelosa, donde la paella se sirve a bordo.

Foto Platja Pelosa            Quien haya disfrutado de un barco lo sabe: no hay nada más placentero que hacerse el vermut fondeado antes de que te traigan la paella a bordo. Si hay algo que justifique la importante inversión económica de tener un barco es esto, este placer inconmensurable, esta auténtica gozada. Por eso me gusta tanto la playa de La Pelosa, porque además de poder pasear por la orilla descalzo sintiendo la finura de la arena y los rayos de sol del final de la tarde te puedes amarrar a una de sus boyas y solicitar por radio que te agasajen. Es el chiringuito de Juan e Isabel, que llevan años dando gusto al venerable, venga por tierra, mar o aire. Como aquella vez que vino la familia de Urdangarín, o cuando Ferràn Adrià se plantó aquí de sopetón para degustar los platos más populares de la gastronomía tradicional mediterránea. Homenajes náuticos como estos te los puedes dar en Cala Jòncols y en la playa de Garbet, que también sirven a bordo.

Cap de Creus. Mar d’Amunt.

Galera, Talabre y otras delicias del mar: cantos de sirena para el navegante.

Foto Cala Talabre Costa Brava            No hacen falta más que 5 o 6 m de eslora para rozar el cielo con la punta de los dedos. Todo lo demás es vicio, crearse falsas necesidades. Una barca, un llaüt, un pequeño velero… todo vale para sentirse como el Capitán Nemo. El Cap de Creus está repleto de rincones como estos, hechos a medida para llegar, largar cadena y dejarse mecer por el Mediterráneo, ya que la mayor parte de su costa es de acceso difícil por tierra o restringido por estar dentro de la Reserva Integral del Parque Natural. Una buena muestra de ello son estas dos calas, Galera y Talabre, que tienen más de 6 km de camino (de ese que solo se hace al andar). De no tener barco te recomiendo que pruebes el kayak, un deporte muy placentero que aquí se disfruta de sobremanera. Puedes alquilar uno y comenzar a palear desde Portlligat o desde el Port de la Selva y lanzarte a descubrir una de las porciones de costa más singlares de la Península Ibérica (te lo digo yo que me la conozco toda de cabo a rabo). Pero, sobre todo, no te fíes. Estate atento al parte meteorológico y/o haz caso de las indicaciones de los monitores, que estas costas azotadas por la tramontana son como cantos de sirena para el navegante.

LAS 10 MEJORES PLAYAS DEL CAP DE CREUS
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2018-08-01T10:31:24+00:00agosto 18th, 2017|PLAYOLOGIA|0 Comments

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